Professional body hydration: nourish, soften, and protect your skin
The body needs specific care that provides nourishment, softness, and protection according to its particular needs. Our selection includes professional formulas for all skin types, from light, fast-absorbing textures to intensive care, designed to work on the health and well-being of your skin. Professional care to keep your body nourished, soft, and protected every day.
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Hidratación corporal: rutina completa para una piel suave y equilibrada
Los productos de hidratación corporal ofrecen una solución completa para mantener la piel nutrida, protegida y confortable en cualquier momento del día. A diferencia de otras rutinas más específicas, el cuidado corporal se centra en mantener la piel en buen estado de forma constante, evitando problemas como sequedad, tirantez o aspereza.
Están formulados para aportar hidratación, nutrición y protección, permitiendo mantener una rutina eficaz tanto en casa como fuera de ella. Su uso regular ayuda a reforzar la barrera cutánea, mejorar la textura de la piel y mantener una sensación de confort prolongada a lo largo del día.
A diferencia de productos más genéricos, las fórmulas de hidratación corporal están diseñadas para adaptarse a las necesidades de la piel del cuerpo, que tiende a deshidratarse con facilidad debido a factores como el clima, el uso frecuente de geles de baño o la exposición a agentes externos. Esto permite mejorar el equilibrio de la piel y mantener un aspecto más uniforme, suave y saludable.
Tipos de productos según tu necesidad
Dentro de la categoría de hidratación corporal, es posible encontrar una amplia variedad de productos adaptados a diferentes tipos de piel y niveles de hidratación.
Las lociones corporales ligeras son ideales para el uso diario, ya que se absorben rápidamente y permiten mantener la piel hidratada sin dejar sensación grasa. Son perfectas para quienes buscan practicidad y comodidad en la rutina diaria.
Por otro lado, las cremas corporales más nutritivas están orientadas a pieles secas o con tendencia a la deshidratación. Este tipo de fórmulas aporta una hidratación más profunda, ayudando a recuperar la suavidad y mejorar la elasticidad de la piel, especialmente en zonas más secas como codos, rodillas o piernas.
También existen productos con beneficios específicos, como efecto calmante, reparación intensiva o mejora de la textura, que permiten adaptar el cuidado según el estado de la piel y las necesidades concretas de cada momento.
Ventajas de la hidratación corporal regular
Una de las principales ventajas de utilizar productos de hidratación corporal de forma habitual es la mejora progresiva del estado de la piel. Mantener una hidratación constante ayuda a prevenir problemas como sequedad, descamación o sensación de tirantez, mejorando tanto el aspecto como el confort.
Otro aspecto clave es la continuidad en la rutina. La piel del cuerpo está expuesta diariamente a factores que favorecen la pérdida de hidratación, por lo que mantener un cuidado regular permite estabilizar su comportamiento y evitar desequilibrios a medio plazo.
Además, estos productos están diseñados para ofrecer una experiencia de uso cómoda, con texturas que se adaptan a diferentes rutinas y facilitan su aplicación diaria sin complicaciones. Esto permite integrar la hidratación como un paso sencillo dentro del cuidado personal.
Cómo utilizar los productos para obtener mejores resultados
El uso de productos de hidratación corporal sigue una lógica sencilla pero eficaz. El mejor momento para aplicarlos es después de la ducha, cuando la piel está limpia y ligeramente húmeda, ya que esto favorece la absorción y mejora el resultado.
Aplicar la cantidad adecuada y repartirla de forma uniforme permite cubrir toda la superficie de la piel, prestando especial atención a las zonas más secas. Trabajar el producto con un pequeño masaje ayuda a mejorar su absorción y a activar la circulación, potenciando el efecto.
En función del estado de la piel, se puede ajustar la frecuencia de uso o el tipo de producto, utilizando fórmulas más ligeras para el día a día y opciones más nutritivas cuando se necesita una hidratación más profunda.
Cuidado corporal completo en el día a día
La hidratación corporal permite mantener una rutina completa, práctica y eficaz sin necesidad de complicaciones. No se trata solo de mejorar el aspecto de forma puntual, sino de mantener la piel en buen estado de manera constante.
Incorporar este paso dentro de la rutina diaria ayuda a mejorar la textura, el confort y la apariencia general de la piel, haciéndola más suave, flexible y resistente frente a agresiones externas.
A largo plazo, una buena rutina de hidratación no solo previene problemas de sequedad, sino que también contribuye a mantener una piel más equilibrada y cuidada en cualquier momento.
En definitiva, la hidratación corporal es una parte esencial del cuidado diario, que permite mejorar tanto la sensación como el aspecto de la piel de forma progresiva y duradera.
Top marcas en hidratación corporal profesional
En Coserty trabajamos con marcas reconocidas por su calidad, formulación y resultados en el cuidado de la piel. Nuestra selección reúne firmas especializadas en hidratación corporal y cosmética profesional, con productos diseñados para cubrir las necesidades de la piel sin renunciar a la eficacia ni a una experiencia de uso cómoda en el día a día.
Cada marca aporta un enfoque distinto, lo que permite construir rutinas adaptadas a diferentes tipos de piel y niveles de hidratación, desde opciones más ligeras hasta fórmulas más nutritivas o específicas.
Yodeyma
Yodeyma es una marca conocida principalmente por su enfoque sensorial, trasladando su experiencia en fragancias a productos de cuidado corporal que priorizan la experiencia de uso. Sus hidratantes destacan por su textura ligera y su capacidad para aportar confort sin resultar pesadas.
Este tipo de producto encaja especialmente bien en rutinas diarias, donde se busca una hidratación eficaz pero fácil de mantener. Además, sus fragancias aportan un valor añadido, convirtiendo el cuidado corporal en un gesto más sensorial y agradable.
Yodeyma es ideal para quienes buscan mantener la piel hidratada de forma práctica y constante, con un equilibrio entre cuidado y experiencia.
Lierac
Lierac aporta un enfoque más técnico y dermocosmético dentro de la hidratación corporal. Sus fórmulas están desarrolladas para trabajar no solo la hidratación, sino también la mejora de la textura y el estado general de la piel.
Sus productos suelen centrarse en aportar elasticidad, confort y un cuidado más profundo, siendo especialmente interesantes en pieles que requieren más atención o en rutinas más completas. Este tipo de enfoque permite tratar la piel desde un punto de vista más global.
Lierac es una opción especialmente recomendable para quienes buscan un cuidado más avanzado, con fórmulas orientadas a resultados progresivos.
Davines
Davines traslada su filosofía de cuidado sostenible y formulación consciente al cuidado de la piel, ofreciendo productos que combinan eficacia con respeto por la piel y el entorno.
Sus hidratantes corporales destacan por su equilibrio entre nutrición y ligereza, ayudando a mantener la piel suave y confortable sin saturarla. Además, incorporan texturas agradables que facilitan su integración en la rutina diaria.
Davines es ideal para quienes buscan un cuidado equilibrado, con atención tanto a la formulación como a la experiencia de uso.
Bayo Profesional
Bayo Profesional se centra en ofrecer soluciones prácticas y eficaces dentro del cuidado corporal, con productos pensados para el uso frecuente y adaptados a diferentes necesidades de la piel.
Sus formulaciones están orientadas a mantener la hidratación y mejorar la sensación de confort, destacando por su facilidad de uso y su capacidad para integrarse fácilmente en la rutina diaria sin complicaciones.
Bayo Profesional es una opción adecuada para quienes buscan funcionalidad, eficacia y un cuidado constante sin necesidad de rutinas complejas.
Cotril
Cotril aporta un enfoque más técnico dentro del cuidado, trasladando su experiencia profesional a productos que buscan mejorar el estado de la piel de forma progresiva.
Sus fórmulas destacan por su capacidad para ayudar a mantener la hidratación y mejorar la textura, aportando un acabado cuidado sin sensación pesada. Este tipo de producto encaja bien en rutinas donde se busca un equilibrio entre eficacia y comodidad.
Cotril es una opción interesante para quienes buscan resultados consistentes y una rutina más estructurada dentro del cuidado corporal.
Aveda
Aveda se caracteriza por su enfoque en ingredientes de origen vegetal y una filosofía orientada al bienestar. Sus productos de hidratación corporal buscan no solo cuidar la piel, sino también ofrecer una experiencia sensorial completa.
Sus fórmulas ayudan a mantener la piel nutrida, suave y equilibrada, con texturas que favorecen la absorción y una sensación de confort duradera. Además, sus aromas suelen formar parte de la experiencia global de uso, aportando un componente relajante.
Aveda es ideal para quienes buscan un cuidado más sensorial, equilibrado y enfocado tanto en la piel como en la experiencia.
Hidratación corporal profesional con marcas de referencia
Trabajar con marcas como Yodeyma, Lierac, Davines, Bayo Profesional, Cotril y Aveda permite construir una rutina de hidratación corporal completa, combinando eficacia, confort y adaptación a diferentes tipos de piel.
Cada marca aporta una visión distinta del cuidado: desde el enfoque sensorial hasta el tratamiento más técnico, pasando por soluciones prácticas para el uso diario. Esto permite ajustar la rutina según las necesidades reales de la piel y el estilo de vida.
En conjunto, estas marcas ofrecen soluciones eficaces para mantener la piel hidratada, equilibrada y con un mejor aspecto a lo largo del tiempo, mejorando tanto el resultado como la experiencia dentro del cuidado diario.
Preguntas Frecuentes sobre Hidratación corporal
Sí, especialmente si quieres mantener la piel en buen estado de forma constante. La piel del cuerpo está expuesta a factores como el clima, el agua o los productos de limpieza, que pueden provocar pérdida de hidratación de forma progresiva, incluso aunque no lo notes de forma inmediata.
Cada vez que la piel entra en contacto con agua, jabón o cambios de temperatura, pierde parte de su hidratación natural. Si no se compensa esta pérdida, la piel puede volverse más seca, menos flexible y más propensa a la sensación de tirantez o incomodidad con el paso del tiempo.
Aplicar crema de forma diaria ayuda a mantener la piel más suave, equilibrada y protegida, evitando problemas como sequedad o tirantez. Este hábito refuerza la barrera cutánea, permitiendo que la piel retenga mejor la hidratación y sea más resistente a las agresiones externas.
Además, una hidratación constante mejora tanto el aspecto como la sensación de confort en el día a día. La piel se percibe más uniforme, con mejor textura y sin zonas ásperas o deshidratadas, lo que contribuye a un aspecto más cuidado de forma general.
También es importante destacar que la constancia facilita el mantenimiento. Una piel que se hidrata regularmente necesita menos producto con el tiempo y responde mejor al cuidado, mientras que una piel deshidratada requiere un esfuerzo mayor para recuperar el equilibrio.
Incluso en pieles que aparentemente no presentan sequedad, la hidratación diaria actúa como medida preventiva, evitando que aparezcan desequilibrios a medio o largo plazo.
En definitiva, aplicar crema corporal de forma habitual no es solo una cuestión estética puntual, sino una parte clave del cuidado diario que permite mantener la piel más estable, confortable y en mejor estado de forma continua.
El mejor momento es justo después de la ducha, cuando la piel está limpia y ligeramente húmeda. En ese momento, la piel está más receptiva y la crema se absorbe mejor, ya que la hidratación previa facilita que el producto se distribuya de forma más uniforme y actúe con mayor eficacia. Además, aplicar la crema en ese momento ayuda a “sellar” la humedad en la piel, prolongando la sensación de hidratación durante más tiempo.
También es importante secar la piel con suavidad antes de aplicar la crema, evitando frotar en exceso con la toalla, ya que esto puede irritar o eliminar parte de la humedad que interesa mantener. Una aplicación inmediata tras la ducha permite aprovechar al máximo ese equilibrio.
También puede aplicarse en cualquier momento del día si se nota la piel seca o incómoda, especialmente en zonas más expuestas o con mayor tendencia a la deshidratación. En estos casos, una pequeña reaplicación ayuda a recuperar el confort rápidamente y mantener la piel equilibrada.
Además, adaptar el momento de uso según la rutina personal puede mejorar los resultados. Por ejemplo, aplicar una hidratación ligera por la mañana y reforzar con una fórmula más nutritiva por la noche permite cubrir diferentes necesidades sin complicar el cuidado.
Sin embargo, la aplicación después del baño sigue siendo clave para conseguir mejores resultados, ya que es el momento en el que la piel está en mejores condiciones para absorber el producto y aprovechar sus beneficios. Mantener este hábito de forma constante marca una diferencia importante en cómo se ve y se siente la piel a medio plazo.
En definitiva, más allá del producto, el momento de aplicación influye directamente en el resultado. Aprovechar este punto permite optimizar la hidratación y mantener la piel más suave, equilibrada y confortable de forma continua.
La elección depende principalmente del nivel de hidratación que necesite tu piel, pero también de cómo responde en el día a día y de los factores externos a los que está expuesta. No todas las pieles necesitan el mismo tipo de producto, ni en la misma cantidad, por lo que ajustar este punto es clave para conseguir un buen resultado.
En el caso de piel normal, puede usar texturas ligeras que mantengan el equilibrio sin aportar peso. Este tipo de fórmulas ayuda a conservar la hidratación natural sin sobrecargar la piel, manteniendo una sensación cómoda y facilitando su uso diario. Son especialmente prácticas cuando se busca rapidez y una rutina sencilla.
La piel seca, en cambio, necesita fórmulas más nutritivas que aporten una hidratación más profunda y duradera. Este tipo de productos ayuda a compensar la pérdida de hidratación, mejorar la elasticidad y reducir la sensación de tirantez o aspereza. En estos casos, la clave está en reforzar la hidratación para mantener la piel más confortable a lo largo del día.
Si la piel es muy seca o está deshidratada, requiere productos más reparadores y una mayor frecuencia de aplicación. En este nivel, no basta con una hidratación básica, sino que es necesario trabajar de forma más constante para recuperar el equilibrio. Esto puede implicar aplicar el producto más de una vez al día o insistir en zonas específicas donde la sequedad es más evidente.
Además, es importante tener en cuenta que el estado de la piel puede cambiar. Factores como el clima, la rutina diaria o el uso de otros productos pueden hacer que una piel necesite más o menos hidratación en determinados momentos. Por ejemplo, en invierno es habitual que incluso pieles normales necesiten fórmulas más nutritivas.
Lo importante es adaptar la textura y la intensidad del producto al estado real de la piel. No se trata de elegir siempre el producto más denso o el más ligero, sino el que mejor encaje en cada momento. Cuando se ajusta correctamente, la piel se mantiene más equilibrada, responde mejor al cuidado y presenta un aspecto más uniforme y saludable a lo largo del tiempo.
La sequedad corporal puede deberse a varios factores como el uso frecuente de geles de baño, el agua caliente, el frío o la exposición al viento. Todos estos elementos contribuyen a reducir la hidratación natural de la piel, debilitando su barrera protectora y favoreciendo la pérdida de agua de forma progresiva.
También influye la propia naturaleza de la piel, ya que algunas personas pierden hidratación con más facilidad debido a su tipo de piel o a factores internos como la edad o el nivel de hidratación general del organismo. Por ejemplo, las pieles secas o sensibles tienden a necesitar un aporte más constante de hidratación para mantenerse en equilibrio.
Sin un cuidado adecuado, esta pérdida de hidratación puede provocar tirantez, aspereza o descamación, afectando tanto a la sensación como al aspecto de la piel. En casos más acusados, puede generar incomodidad o una mayor sensibilidad frente a factores externos, haciendo que la piel reaccione con más facilidad.
Además, cuando la piel está deshidratada, pierde elasticidad y se vuelve menos flexible, lo que puede acentuar la sensación de rigidez o hacer que la textura sea más irregular. Esto no solo afecta al confort diario, sino también a la capacidad de la piel para mantenerse estable a lo largo del tiempo.
Por eso, es importante mantener una rutina constante de hidratación. Aportar hidratación de forma regular ayuda a reforzar la barrera cutánea, mejorar la capacidad de retención de agua y mantener la piel en mejores condiciones frente a agresiones externas.
También conviene adaptar esta rutina según el entorno y los hábitos diarios. Por ejemplo, en épocas de frío o cuando se utilizan productos más agresivos durante la limpieza, es recomendable reforzar la hidratación para compensar esa pérdida.
En definitiva, la sequedad corporal no aparece de forma puntual, sino como resultado de varios factores acumulados. Mantener una rutina constante y adaptada permite prevenir estos efectos, consiguiendo una piel más suave, equilibrada y confortable de forma progresiva.
No es necesario utilizar grandes cantidades, ya que la piel tiene una capacidad limitada de absorción y aplicar más producto del necesario no mejora el resultado. Lo ideal es aplicar una cantidad moderada y repartirla de forma uniforme por toda la piel, asegurando que todas las zonas queden cubiertas sin saturarlas.
Es importante prestar especial atención a zonas más secas como codos, rodillas o piernas, ya que suelen necesitar un extra de hidratación. En estos casos, se puede insistir ligeramente más o aplicar una pequeña cantidad adicional, trabajando el producto hasta que se absorba correctamente.
Es preferible aplicar menos cantidad pero de forma regular que utilizar demasiada en un solo momento. La clave de la hidratación está en la constancia, no en la cantidad puntual. Una aplicación equilibrada y repetida en el tiempo permite mantener la piel más estable, confortable y con mejor aspecto sin generar sensación grasa o pesada.
También es importante tener en cuenta la velocidad de absorción. Aplicar una cantidad adecuada facilita que el producto se integre mejor en la piel, evitando residuos o acumulaciones que pueden resultar incómodas, especialmente al vestirse o continuar con la rutina diaria.
Además, repartir bien el producto mediante un masaje ayuda no solo a mejorar su distribución, sino también a potenciar su efecto, ya que favorece la circulación y facilita una absorción más homogénea.
En definitiva, ajustar la cantidad y la forma de aplicación permite optimizar el resultado: una piel bien hidratada, sin exceso de producto y con una sensación más natural y cómoda a lo largo del día.
No solo mejora el aspecto, también contribuye directamente al estado de la piel. Mantener la piel hidratada ayuda a reforzar su función de barrera, proteger frente a agresiones externas y mantenerla más resistente y equilibrada. Esta barrera es esencial, ya que actúa como un “escudo” natural que evita la pérdida de agua y limita el impacto de factores como el frío, la polución, el viento o el roce continuo.
Cuando la piel está correctamente hidratada, no solo se ve mejor, sino que también funciona mejor. Mantiene su flexibilidad, responde con mayor eficacia a los cambios del entorno y presenta menos tendencia a problemas como irritación, sequedad localizada o sensación de incomodidad. Esto se traduce en una piel más uniforme, con una textura más suave y una apariencia más saludable en general.
Además, una hidratación adecuada ayuda a prevenir el deterioro progresivo de la piel. La sequedad continuada puede hacer que la piel pierda elasticidad, se vuelva más áspera o incluso más vulnerable a pequeñas agresiones externas. Mantenerla hidratada de forma constante ayuda a evitar este proceso y a conservar su equilibrio a largo plazo.
Esto se traduce en una piel más sana, flexible y confortable, no solo a nivel superficial, sino también a medio plazo. Con el uso continuado de productos adecuados, la piel se adapta mejor, mantiene su hidratación durante más tiempo y necesita menos esfuerzo para conservar un buen estado.
También es importante destacar que una piel hidratada mejora la absorción y eficacia de otros productos. Cuando la piel está equilibrada, cualquier tratamiento adicional (como productos calmantes o específicos) funciona mejor, ya que se aplica sobre una base más saludable.
En definitiva, la hidratación no es solo una mejora estética puntual, sino una parte fundamental del mantenimiento de la piel. Mantenerla de forma constante permite conseguir un resultado más completo: una piel más resistente, equilibrada y con mejor apariencia de forma progresiva y duradera.
Sí, pero en muchos casos es recomendable adaptarla ligeramente según la época, ya que las necesidades de la piel pueden cambiar en función del clima y de las condiciones externas. Factores como el frío, el calor, la humedad o incluso el uso de ropa más o menos oclusiva influyen directamente en el nivel de hidratación y en cómo se comporta la piel.
En invierno, la piel suele necesitar fórmulas más nutritivas, ya que el frío y el aire seco favorecen la deshidratación. En este contexto, las cremas más ricas ayudan a reforzar la barrera cutánea, evitar la sensación de tirantez y mantener la piel protegida frente a agresiones externas.
En cambio, en verano se tienden a preferir texturas más ligeras y frescas, ya que el calor y la humedad pueden hacer que las fórmulas más densas resulten incómodas. Las lociones ligeras permiten mantener la hidratación sin sobrecargar la piel, aportando una sensación más agradable y fácil de integrar en la rutina diaria.
Además, no solo cambia la textura, sino también la frecuencia o el momento de aplicación. En épocas de mayor calor, puede ser suficiente con una hidratación ligera tras la ducha, mientras que en invierno puede ser necesario reforzar el cuidado en diferentes momentos del día o prestar más atención a zonas especialmente secas.
Ajustar el tipo de producto ayuda a mantener el equilibrio de la piel en diferentes condiciones sin cambiar completamente la rutina. No se trata de empezar desde cero, sino de adaptar pequeñas cosas —como la textura o la intensidad de la hidratación— para que la piel responda mejor en cada etapa del año.
En definitiva, esta adaptación permite mantener una rutina más eficaz, cómoda y coherente, asegurando que la piel esté siempre bien hidratada y protegida independientemente de las condiciones externas.
Si no se mantiene una hidratación adecuada, la piel puede volverse más seca, áspera o tirante. Esta falta de hidratación afecta directamente a la elasticidad y flexibilidad de la piel, haciendo que se vea menos uniforme y que pierda suavidad al tacto. Con el tiempo, esta situación puede acentuarse, dando lugar a una piel más apagada y con tendencia a descamarse en algunas zonas.
A largo plazo, esto puede afectar tanto al aspecto como al confort, haciendo que la piel sea más sensible a factores externos como el frío, el viento o el roce con la ropa. Una piel deshidratada tiene una barrera cutánea más débil, lo que facilita que reaccione con mayor facilidad y que aparezcan molestias como irritación o incomodidad.
Además, una piel no hidratada responde peor a otros cuidados. Cuando la piel está seca o desequilibrada, los productos que se aplican después no se absorben de la misma manera ni consiguen el mismo efecto. Esto puede hacer que la rutina de cuidado pierda eficacia, incluso cuando se utilizan productos adecuados.
También es importante tener en cuenta que la falta de hidratación no siempre se nota de forma inmediata. En muchos casos es un proceso gradual, por lo que mantener una rutina constante es clave para evitar que la piel llegue a un estado más deteriorado.
Por eso, mantener una rutina básica es fundamental para prevenir estos problemas. Aplicar hidratación de forma regular ayuda a reforzar la barrera de la piel, mejorar su capacidad de retener agua y mantenerla más resistente frente a agresiones externas.
En definitiva, la hidratación no es solo un paso para mejorar el aspecto puntual, sino una parte esencial del mantenimiento de la piel. Cuando se cuida de forma constante, la piel se mantiene más equilibrada, confortable y con mejor aspecto a lo largo del tiempo.
Depende de la fórmula y del tipo de textura utilizada. Las lociones ligeras suelen absorberse rápidamente sin dejar residuo, lo que las hace especialmente cómodas para el uso diario. Este tipo de producto es ideal para quienes buscan una hidratación rápida, sin sensación pegajosa, y que permita vestirse o continuar con la rutina sin esperar demasiado tiempo.
Además, las lociones ligeras funcionan muy bien en climas cálidos o en pieles normales, ya que aportan el nivel justo de hidratación sin sobrecargar la piel. Suelen ser una opción práctica cuando se necesita reaplicar varias veces al día o mantener una rutina ágil y sencilla.
Por otro lado, las cremas más nutritivas pueden dejar una ligera sensación protectora, especialmente en pieles secas o deshidratadas. Esta sensación no debe interpretarse como algo negativo, sino como una señal de que el producto está creando una capa que ayuda a retener la hidratación y proteger la piel frente a factores externos.
Este tipo de fórmulas es especialmente útil en momentos donde la piel necesita un cuidado más profundo, como en invierno, tras la exposición al sol o en casos de sequedad más acusada. Su acción suele ser más duradera, lo que permite mantener la piel confortable durante más tiempo sin necesidad de reaplicación constante.
También es importante tener en cuenta que la elección de la textura puede variar según el momento del día. Por ejemplo, durante el día suele ser más práctico utilizar lociones ligeras, mientras que por la noche se pueden aplicar cremas más ricas para aprovechar su efecto durante más horas.
Elegir la textura adecuada según tu necesidad permite mantener la hidratación sin incomodidad en el día a día. No se trata solo de hidratar, sino de hacerlo de una forma que se adapte a tu rutina, a tu tipo de piel y al entorno, consiguiendo así un cuidado más eficaz, cómodo y constante a lo largo del tiempo.










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